Bienvenidos

Nuevo curso. Todavía está reciente el olor a forro. Y también están recientes todas las emociones del verano. Pero todo sigue. El tiempo avanza y nos empuja, y nos lanza de cabeza a un nuevo curso, lleno de expectativas y de sueños por cumplir, unos más fáciles que otros. Nos esperan nuevos amigos, nuevos profesores, hasta un nuevo director, pero sobre todo nuevas aventuras.
Nos espera un uevo lema: 200 y + vive el sueño. 200 son los años que el Instituto Marista va a cumplir el 2 de enero de 2017. El sueño de San Marcelino Champagnat se ha hecho realidad cada día, se hace realidad cada día allá donde nos encontramos presentes. 200 años de historia, una efemérides que vamos a celebrar con gozo, con todas las personas que, de una forma u otra, están cercanas al carisma y a la presencia marista en cualquier lugar del mundo. Y miramos al futuro. La Institución cumple doscientos años pero nuestra misión está todavía por hacer. Nuestra voluntad es seguir siendo fieles al carisma fundacional. Queremos seguir buscando nuestro sitio entre los niños y jóvenes, especialmente entre los que más ayuda puedan necesitar.
Vivamos el sueño. Una referencia personal. Una referencia para cada uno de nosotros, que de alguna forma puede personalizar esa vivencia de futuro que queremos crear.
Nuevos amigos y nuevos profesores. Este curso comenzamos sin algunos de los profes del año pasado. Ellos también tienen delante nuevas aventuras y retos. Nuestra profe de Primaria Pilar Corbí, música para nuestros oídos; el Hermano Eusebio, nuestro jardinero favorito; el Hermano Nicolás, ex director con un corazón XXL; el Hermano Luis, memoria viva. Todo nuestro agradecimiento para ellos. A un colegio le dan el valor fundamentalmente sus profesores y todo el personal que en él trabaja o ha trabajado.
El catorce de agosto pasado se cumplieron los 125 años de la llegada a Burgos de cuatro hermanos maristas procedentes de Francia. Si algo ha caracterizado siempre al Colegio Liceo Castilla desde sus comienzos, ha sido la decisión de vivir volcados en la educación dando la respuesta que los tiempos requerían y siempre dispuestos al cambio. La educación marista ha procurado siempre ser “integral,” creemos aquello de “buenos cristianos y honrados ciudadanos” que decía Marcelino. Vamos más lejos: “educar a personas que cambian el mundo”. No tenemos miedo y escribiremos nuestro futuro.
Sin duda, María y Marcelino, sonriendo, nos vigilarán desde algún rincón y nos echarán una mano en este año tan especial para todos.


El director
Jesús J. Martín Sánchez
 

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